domingo, 21 de septiembre de 2025

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Escribir ha sido siempre la puerta que me lleva hasta mi lugar seguro, aún cuando pareciera que el paso de los años me ha hecho olvidar, suelo tropezar con las hojas en blanco y la pluma que, entre telarañas, me seduce desde una esquina en mi habitación…

El viento que se cuela por mi ventana aviva el olor a sándalo y vainilla que sigue impregnado entre mis sábanas y las letras me persiguen, escribiendo líneas que taladran mi cabeza, los fantasmas me susurran en sueños y hacen crujir el piso bajo mi cama---

No es locura, -o si- pero, es esta locura mía que me reclama volver a donde fui feliz aunque sea para recordar que si hay motivos, que las princesas y las alas y los vuelos fueron reales, que los dragones siguen esperando por mí y la luna sigue guardada en ese frasquito esperando que la tome a cucharadas para hacer latir mi corazón…

La vida real no es tan mala, me repito y vuelvo a enfocarme en el sonido de esos pequeños pasos que recorren mi casa, en la notificación del celular que me recuerda que casi es hora de salir de casa, en las obligaciones y la rutina, -quizá más tarde-, me digo, dejo la pluma y corro a “lo que toca” porque, “toca”…

 


 

sábado, 20 de septiembre de 2025

Uno vuelve siempre a los lugares donde amó la vida...

 

Me gusta pensar que en la vida hay milagros que se manifiestan a traves de personas que son como espejos, bálsamos, envases donde se contiene toda la dulzura del mundo para que uno la vaya tomando a cucharadas cada que la necesite... uno crece, la vida pasa pero, esas relaciones trascienden y se vuelven faros cuando uno está perdido, salvavidas en medio de la tormenta y fotografías donde uno puede mirarse y reconocerse...

 

 Más de media vida ha pasado que encontré al Dragón para mi cuento, ese que supo adueñarse del corazón de la bruja y no encerró a la princesa en una torre... No hay mucho que se pueda -o se quiera- decir, le sé, me sabe, no importa donde, cuándo, con quién o con qué... no importa su vida o la mía por separado, me gusta creer que ambos podemos regresar por instantes y sabernos Hogar.

No soy la que era...

  

 

No soy la que era pero sigo siendo la misma pasados los años, con las alas rotas, con mi media sonrisa y mis ganas desgastadas... no soy la que era pero sigo siendo la que espera siempre -aún sin saber qué-...

No soy la que era, es cierto, las líneas a un costado de mis ojos me recuerdan que el tiempo nos va marcando la existencia, el dolor se pasea casi siempre entre mi pecho y mis muñecas, a veces sonrío y cada noche miro la luna desde mi ventana...

No soy la que era y, sin embargo, no he podido deshacerme del todo...